Shoshan: Cartas de amor
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Mi siempre amado

Han pasado tantos años desde que te marchaste, pero no he podido olvidarte, tampoco he querido intentarlo, a pesar que ya no te tengo físicamente conmigo, te llevo muy dentro de mí, y tú lo sabes bien, ¿recuerdas como nos conocimos? Lo nuestro fue un amor a “primera voz”, (eso solo nosotros lo entendemos) pasamos tantos momentos juntos, días y noches llenos de penas y alegrías, que ahora son solo recuerdos, que me ayudan a vivir, cuando me pongo nostálgica busco nuestro viejo álbum de fotografías que aún conservo, y me consuelo viéndolo una y otra vez, no me canso de mirarte ¡que hermosa sonrisa tenías! y ¡cuanta vitalidad proyectabas!

Pero a veces esas imágenes tuyas no son suficientes, pues no alivian el dolor de tu ausencia y lloro amargamente; ¡amor mío! te echo de menos en mis noches vacías, en mi soledad, quisiera tenerte muy junto a mí y que seas nuevamente mío.

Pero lo que mas me duele recordar es que no pude estar a tu lado en tus últimos momentos, hubiera dado lo que sea por mitigar tu dolor y evitar tu larga agonía, habría tomado tus manos entre las mías, y luego de besarlas fervorosamente, las habría estrechado contra mi pecho y si nuestro Señor lo hubiese permitido le habría entregado mi vida a cambio de la tuya.

Pero al no ser posible eso, con el corazón destrozado y el rostro anegado por el llanto habría dado un beso de amor a aquellos labios inertes, que guardaron para siempre, lo mas hermoso que tenías, una voz que nunca mas volvería a ser escuchada, te habría abrazado mas fuerte que nunca, suplicándote que no te vayas, implorandote que no me abandones, pero nada pude hacer, porque ese día estuve muy lejos de ti.

Cada abril no puedo evitar derramar una lágrima por ti, es el día en que me dejaste sola, a veces maldigo esa curva traicionera que te arranco de mi vida para siempre, pero si nuestro Dios quiso llevarte con Él, quien soy yo para oponerme a sus designios, solo una mujer enamorada que perdió al amor de su vida, no me queda mas que aceptar tu muerte, y ofrecerte en este día un beso y una rosa roja, en tu última, mas no eterna morada, porque eterna es la que ocupas en mi vida y en mi corazón, solo deseo encontrarme contigo algún día, para volver a decirte lo mucho que te quise, que te quiero y que te seguiré queriendo, porque desde que te oí por primera vez me enamore de ti, aún sin conocer tu rostro.

Espero que llegue el día en que pueda entregarte mi vida, mi amor, mis besos, mis caricias, pero guardo todo eso para el día en que nuevamente seamos felices juntos, como lo fuimos un día, cuando nos jurábamos amor eterno, y me decías susurrándome al oído: “Te quiero, vida mía…”, mientras me besabas muy tiernamente, aún conservo en mis labios el sabor de tu boca, cierro mis ojos y revivo esos bellos momentos, mi piel se estremece recordando la calidez de tus manos, cuando recorrías con ellas mi cuerpo, y con tus dedos dibujabas mis labios, recuerdo el brillo de tus pupilas cuando me mirabas ¡cuanto nos amábamos! Entonces siento que eres mío nuevamente y te imagino caminando a mi lado en nuestra playa vacía

Ahora solo me queda buscarte en la estrella mas brillante que me brinda la noche fría, y en el viento que acaricia mi rostro en las tardes, es ahí cuando mas siento tu presencia y quiero creer que nunca te alejaste del todo, porque sabías que no podría vivir si no estabas conmigo, quizás presintiendo tu pronta partida, al partir me dijiste: “Amada mía, me voy, pero te juro que mañana volveré….. cuando sientas el calor de unos brazos, y yo no este junto a ti, , no te asustes, porque yo seré el viento que acaricie tu corazón….”. Promesa que solo cumpliste en parte, te fuiste con la esperanza de volver, pero no pudo ser así, te fuiste para no regresar jamás, y me dejaste sola sin ti y cada día que pasa te extraño más.

Amor mío, antes de terminar esta carta, quiero agradecer tu compañía, cada momento de amor-entrega que me diste, por nuestros momentos felices, que se convirtieron en una hermosa melodía que aún resuena en mis oídos cada día de mi vida, fuiste el oasis que calmo mi sed de amor, mi refugio preferido, mi jardín secreto, él que le dio color a mis días grises, fuiste mi fuerza en momentos de tristeza, y por siempre mi mayor alegría, por tu amor me volví poeta, si pudieras leer mis versos imperfectos te darías cuenta del amor que me inspiraste, hasta el día de hoy sigues siendo todo eso para mí, y por ello nunca te olvidare.

©2007 Autor: Olga (Cinderella)
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