Cartas de Amor        
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Pienso en el camino que me lleva a ti

Esta carta que me he puesto escribir especialmente para ti intenta ser hermosa y sincera y quizás sólo logre ser sincera y la belleza haya que buscarla entre todos los silencios cifrados que nos obsequiamos.
Esta carta habla de una ausencia, pero también de una presencia, de cómo poder estar juntos cuando aún no se puede estarlo, en esta distancia temporal que tantas veces nos hace daño por igual tú y yo, de las mañanas que llegan vivas, cuando escribo o pronuncio tu nombre. De todas esas veces que me piensas y te pienso.

Sí porque cuando me piensas, te conviertes en mi ángel, y me salvas sin yo darme cuenta, de peligros indivisibles, más que un amor lejano, cuando me piensas te conviertes en ángel cercano, de pequeños conjuros y grandes milagros que delatan mi existencia sobre tus ojos.

Sí, cuando me extrañas, por los mismos lugares paralelos donde yo te extraño, entiendo que estar vivo, es estar junto a ti, que sólo tú comprendes lo que soy cuando me pongo a juntar para ti frases de amor entre mis manos, sólo son mis manos y están lejos, sólo frases de amor y están lejos, pero debes saber que yo te tengo cerca desde que descubrí que resguardabas muchos fragmentos de mi destino, que tú eras uno de esos fragmentos y eras a la vez todo, lo más importante, por que eres tú la que llegó como un contiguo beso de junio en el lapso idóneo para que yo con toda la fuerza del entendimiento descubriera que te amaba.

El verano y el invierno simultáneos, nos miran cautelosos, quizás nos desconocen, quizás nos reconocen, como tú me reconoces. Esa otra tú y ese otro yo que éramos, antes de coincidir por el camino ¿te acuerdas? y que nos reconocemos en cada beso inédito que no llega a nuestras bocas.
Y yo

Te reconozco también, como si ya hubieses leído esta carta antes, como si mis manos ya hubiesen dormido entre tus cabellos, te reconozco en el silencio que me das a beber de ti, para que pueda aprender a susurrar te quiero, así como lo haces tú cuando sabes que necesito de esas dos palabras por sobre todas las cosas que puedas decirme.

Si acaso es mentira, este día sin voz, todos estos días sin voz, transcurriendo oblicuos, si acaso también son mentira estas tardes, casi sin luz y sin aire, si acaso son de mentira todos los días que fingen felicidad, este amor es verdad y esta carta es cómplice y testigo murmurante que no tiene otro rumbo que no sean tus ojos.

Te amo, como amo algún fragmento de tu soledad que te hace evocarme, te amo como amo esta espera exacta que me llevó a tus brazos y no a otros.

Así te amo.

La mañana llega viva, la siento inexperta... escribiré tu nombre, pronunciaré tu nombre, te pienso, quiero salvarte sin que te des cuenta de peligros indivisibles.

©2007 Autor: Godofredo Oscos
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